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domingo, 6 de febrero de 2011

El Azar Se Esconde Bajo Un Piano

Muy poca gente lo sabe, porque se llevó en el más estricto secreto, pero el 2 de enero de este año un hecho poco común sucedió en una sala escondida de Nueva York, la Teatrathical Cool Jam. Esa tarde, alrededor de las ocho, Regina Spektor afinaba el piano que había sobre el escenario para ofrecer sin previo aviso un par de piezas instrumentales que había compuesto recientemente. El técnico de sonido y los encargados de las luces comenzaron a hacer pruebas y aquello se transformó en un festival de color; los clientes, ante la expectativa de un espectáculo repentino, apuraban sus últimas cervezas y se dirigían a la barra alzando la vista hacia el alto techo cuajado de estrellas parpadeantes. La estructura de la sala es poco común e incluso caprichosa, ya que las paredes, al elevarse, se van ensanchando para formar un hexágono justo en la cumbre, con lo que, paradójicamente, el techo posee más metros cuadrados que el propio local. Podría decirse que el Teatrathical guarda ciertas similitudes con la Galileo Galilei de Madrid si no fuera por la monstruosa estructura lumínica de la sala neoyorkina.


Retrato a mano que con el tiempo realizó Takaye Nemôäh,chica agradabilísima con la que hice muy buenas migas aquella noche.Saludos y todos los créditos para tí.
Regina, con los labios pintados de rojo y el pelo suelto, asomaba la mano con delicadeza por encima del piano para pedir un vodka con hielo. En ese momento, un grupo de clientes recién llegado irrumpió en el local entre risas y se situó en las primeras mesas, las más cercanas al escenario. ¡Una cerveza!¡Otra!¡Otra más!-decían a grandes voces. ¡A mí un whisky solo!-chilló una chica agitando su pelo adornado con mechones rubios entre el tumulto de bocas, dientes, cigarrillos y carcajadas. ¿Dónde se habrá metido Lenny?.¡Se supone que es su fiesta de cumpleaños!-preguntó alguien al tiempo que arrancaba de la pared el cartel de "Prohibido Fumar". El tal Lenny no tardó en aparecer acompañado de una muchacha con la mirada oculta tras un espeso flequillo. Nicole, chicos, le he dicho a Rachael que la invitaba a un trago, no sé si la conocéis-explicó el recién estrenado cuarentón obligándola a dar un paso al frente. ¡Ah, sí!-exclamó Nicole-te he visto tocar por Brooklyn. No sabía que conocieras a Lenny. Somos amigos desde hace años-musitó Rachael alisando los pliegues de su falda de flores-Tú eres Nicole Atkins. ¿Son ellos The Black Sea?. ¡¡En parte, guapa!! No estamos todos los que somos, pero somos todos los que estamos-bromeó uno de los amigos para romper el hielo.

Poco a poco, se fue llenando el local de gente de toda índole, pero sobre todo, de jovenes universitarios que ya habían terminado sus clases (o que ni siquiera habían asistido) y que colgaban sus abrigos de paño y sus bufandas a rayas en la espalda de las sillas mientras decidían cuál de ellos se acercaría a la camarera para pedirle unas copas y, por qué no, su número de teléfono. La camarera era la novedad de la noche porque los asiduos no recordaban haberla visto allí antes, y como todo el mundo sabe, lo desconocido suscita curiosidad cuando todo lo que uno ve son libros, profesores y más libros. La chica parecía joven, pero se desenvolvía con soltura tras la barra a pesar de su corta estatura y sus delgados brazos. El pelo le caía lacio a ambos lados del rostro y sobrepasaba los hombros, y a su menudo cuerpo se ceñía un vestido que le llegaba hasta los pies. A veces levantaba la vista y se quedaba embobada mirando el piano que Regina intentaba afinar con desigual fortuna, y entonces el jefe le regañaba cariñosamente. Fiona, querida, céntrate un poco-y añadió, con un punto de malicia-que no se diga que Lucy se ha equivocado al empeñarse en que tú la sustituyeras. No teníais a nadie más y estoy aquí por hacerle el favor a ella-respondió Fiona frunciendo el ceño-Para no haber trabajado de camarera en mi vida, creo que no lo hago tan mal.
Espectacular primer plano de Fiona y Nicole,mientras daban rienda suelta a sus garagantas y disfrutaban como niñas...

Pasaban de las ocho y media y el vodka de Regina se había disuelto en hielo. El piano continuaba gimiendo, como implorando que le extirparan un tumor que se había obecado en anidar entre las teclas y del que nadie le sabía sanar. Tras asegurarse de que todo el mundo contaba con sus respectivas bebidas, Fiona salió de la barra con un vodka con hielo en la mano y se acercó al escenario. ¿Puedo ayudar en algo?-preguntó tímidamente por miedo a ofender a la rusa mientras depositaba el vodka junto a ella. Regina la miró fijamente durante unos segundos intentando reconocer un rostro que le resultaba tremendamente familiar. ¡Eres Fiona Apple!-dijo en voz alta al tiempo que se levantaba para ayudarla a subir a la tarima-Encantada de conocerte. No sé qué le pasa a este piano. Apple abrió la tapa y empezó a hurgar en las tripas del instrumento. ¿No es esa Fiona Apple?-preguntó Nicole dándole un codazo cómplice a Rachael. Ummm, no sé, eso parece-respondió ésta, intimidada por la repentina familiaridad con la se dirigía a ella. Nicole dejó su whisky sobre la mesa y subió de un salto al escenario. No entendía mucho de piano, pero estaba muy animada por la singular coincidencia y metió los dedos entre la maquinaria del instrumento. Rachael sabía perfectamente la enfermedad que sufría el aparato, y venciendo su timidez, se metió bajo el piano, revolvió un par de cosas y, para probar que su remedio había surtido efecto, se sentó ante él y tocó las primeras notas de "Elephants".
¡Me encanta esa canción!-exclamó Atkins cogiendo varios micrófonos y repartiéndolos entre ellas.


Instantánea de uno de los momentos estelares,dónde el combo rinde tributo a la madrina del punk,Patti Smith,a través de su canto-rock,Pissing in the river.

El público, asombrado, comenzó a aplaudir sin saber a ciencia cierta lo que iba a ocurrir a continuación. Bastó con que Regina hiciera una señal para que las luces de colores que tachonaban el techo del escenario se encendieran e iluminaran a las cuatro artistas que, de manera fortuita, se habían reunido allí. El jefe del local lanzó a Fiona una mirada entre recriminatoria y benevolente, y se resignó a trabajar como un cosaco lo que quedaba de noche.

"Elephants", de Rachael Yamagata, fue la primera canción que interpretaron en perfecta sincronía, turnándose en los versos y uniendo sus voces en los estribillos. Atkins adelantó una de las canciones de su nuevo disco, "Cry Cry Cry", y Regina compartió piano con Fiona Apple en "Us", "Ode To Divorce" y "Fidelity". La desgarradora voz de Atkins estremeció al público en "The Way It Is", y Apple volvió a confirmarse como una de las voces más sensuales y una de las compositoras más originales del panorama musical. Su frenético baile y su desquiciada interpretación de "Fast As You Can" arrancó los enfebrecidos aplausos de un público entregado. Tras una breve pausa, en la que aprovecharon para reunirse y aclararse las gargantas, se despidieron con una enloquecida versión del "Rock'n'Roll Nigger" de Patti Smith, que casi hace que el que esto suscribe pensara que iba a manifestarse el mismísimo demonio al que Robert Johnson vendió su alma.


Otra de las creaciones a carboncillo llevadas a cabo por mi amiga polinesa,Takaye Nemôäh,durante el acontecimiento.


A estas cuatro chicas sólo les hizo falta un piano, una guitarra y cuatro micrófonos para tocar incansables durante dos horas y media. Cuando todo terminó, bajaron agotadas hasta la mesa, se sentaron juntas y pidieron tequila para celebrarlo.

No busquen documentos gráficos o sonoros, es inútil: todo lo que tengo de esa noche son cuatro instantáneas que pude tomar gracias a mi móvil (por desgracia carece de la opción para grabar video o sonido). Aquella noche no ví a nadie con cámaras ni teléfonos de última generación, quizá porque estaban demasiado absortos como para acordarse de registrar el momento. Lo que he escrito son sólo palabras, pobres sombras de lo que verdaderamente se vivió allí aquel 2 de enero.

Aun así, espero que basten.

Crónica de Theres.



P.D:"Cualquier parecido con la realidad es sólo el fruto de albergar mis sueños como esperanzas,allá dónde nadie los entiende".(Thèrés Söklôh)

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